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José García Sánchez


Amnesia priísta

Amnesia priísta

Política › Ciudad de MéxicoBenito Juárez

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La estridencia en las declaraciones de los integrantes del CEN del PRI es la única alternativa que tienen para mostrarle al país que todavía existen.

Las declaraciones de su secretario general, Arturo Zamora, pidió al nuevo gobierno que no pase sobre los derechos del pueblo de México. Petición que nada tendría de particular si no viniera de un priísta.

Arturo Zamora es el gran estratega de la campaña de aquel secretario de Hacienda que trató de ser presidente y de quien algunos mexicanos todavía recordarán de apellido Meade. En esa campaña Zamora nunca mostró lucidez política ni respeto por nadie. Al contrario, sus recomendaciones estaban asentadas en mentiras.

Pero el ahora secretario general del partido, quien está ahí no por méritos propios sino por carencia de cuadros, asegura que en su partido, el PRI son respetuosos del Estado de Derecho, pero fue más allá apostándole a la supuesta mala memoria de los mexicanos al afirmar que nadie puede estar por encima de la ley.

Pareciera que es una declaración de la oposición en tiempo del PRI como gobierno. El tricolor le apuesta a lo de siempre, la amnesia de los mexicanos, que no la padecen y prueba de ello son los resultados electorales del 1 de julio pasado.

Lo cierto es que el PRI debe ser escandaloso en sus declaraciones, estridente en sus expresiones públicas, de otra manera no existiría ni para los medios ni para los mexicanos. El papel mediocre que hacen en el Legislativo no rebasa lo anecdótico y las reuniones del partido simplemente son desangeladas lo que muestra la nula capacidad de convocatoria de los líderes.

Deben observarse en las fotos de sus reuniones que nunca se toman imágenes del público, porque no hay público, su único interlocutor son las cámaras y los micrófonos de algunos medios que todavía les otorgan espacios, pero no por la fuerza política o social que representa sino precisamente por esa estridencia en las declaraciones que intentan desgatar a su enemigo común: el nuevo gobierno.

Es decir, el PRI y algunos medios están en la misma trinchera y comparten enemigo, de ahí que se ven en algunos casos favorecidos con espacios hasta en primera plana de algunos periódicos. La postura de personajes como Arturo Zamora no son ni brillantes ni forman parte de la estrategia de reconstrucción de su partido simplemente son declaraciones públicas contra el gobierno, desde una oposición que se desvanece por la resistencia a reconocer errores.

El PRI no puede seguir sacando la polilla de sus rincones más recónditos y oscuros. No puede sobreexponer a cuadros desgastados, que ya están al margen del tiempo. Es necesario que dejen de ver hacia afuera por un momento y hagan autocrítica constructiva.

Nadie los quiere de aliados del poder, pero tampoco que se conviertan en una oposición de declaraciones huecas y con personajes que están muy desgastados.

El PRI requiere de expresiones más o menos estridentes todos los días para que no lo crean muerto. El silencio puede a veces llamar más la atención que expresiones que muestran sólo una burla a la memoria de los mexicanos, como decir que no hay respeto al pacto federal cuando ellos lo violentaron por muchos años impunemente.

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