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Dormir o habitar en este municipio es una cotidiana vivencia extrema. Falta de agua, acumulación de basura, y robos son una práctica de vuelo colectivo que atiende con tesón la administración que preside Nancy Gómez, a pesar del fuego amigo.

Alex Sanciprián


¿Por quién doblan las campanas en Chicoloapan?

¿Por quién doblan las campanas en Chicoloapan?

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Chicoloapan, Edomex.- A manera de introducción aquí el por qué del título de este texto que se quiere crónica de los días, de su continuidad, acá en el traspatio estatal, en este oriente mexiquense donde habitan y confluyen historias y personajes más allá del estereotipo.

Por quién doblan las campanas es una novela publicada en 1940, cuyo autor, Ernest Hemingway, participó en la Guerra Civil Española como corresponsal, pudiendo ver los acontecimientos que se sucedieron durante la contienda.

El título procede de la Meditación XVII de Devotions Upon Emergent Occasions, obra perteneciente al poeta metafísico John Donne, y que data de 1624:

Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti.

Cuando me preguntan dónde vivo respondo: duermo en Chicoloapan, pero vivo en Texcoco y sus alrededores.

Voy para 12 años de dormir en esta tierra tan olvidada de Toluca y tan cerca de Texcoco.

A mediados de los noventa conocí Chicoloapan y sus contornos: los basureros y sembradíos, donde ahora están las Unidades Habitacionales.

El Río Manzano era espectacular en tiempos de lluvia. Y la encharcadera en el pueblo era un espantoso lodazal. No había calles. Puras brechas, caminos comunales.

Un amigo de entonces me dijo: ’cuando quieras hacerle mal a alguien llévalo a Chicoloapan en tiempos de lluvia. Allá por Los terrenos de la Hacienda de Costitlan o Tlalmimilolpan o en cualquier brecha del pueblo’.

Ha pasado mucha agua desde ese tiempo.

Del 2000 a la fecha Chicoloapan ha mostrado variada transformación en su entorno geográfico y político.

Manuel San Martín fue el primer alcalde oposición que gobernó en esta tierra. Rompió el maleficio del poderío tricolor.

Y sin embargo, bajo su mandato fue que empezó el negocio inmobiliario de las Unidades Habitacionales.

Al poco tiempo, llegamos cientos de miles para habitar las nuevas y endebles construcciones.

No había árboles, ni efectivos servicios públicos, como hasta ahora.

Solo en varias avenidas han crecido y muestran su magnificencia algunos bienhechores árboles, dadores de sombra y oxígeno.

El agua, la basura y la inseguridad pública son gravosos problemas colectivos.

La inseguridad pública llegó como un tsunami a partir del 2004. Y persiste, in crescendo.

Este 2 de abril la actual alcaldesa, Nancy Gómez, presidió la perforación de un pozo en La sección conocida como Beta 1, cerca de donde se pone el tianguis de las torres cada domingo.

En ese acto recibió una fantástica dotación de fuego amigo: su director de OPDAPAS dijo: ’ahora nuestra presidenta municipal, que es muy joven pero se ve que sabe trabajar…’.

Ese funcionario que preside OPDAPAS, Bolívar Barrera Rodríguez, informó que la obra tendrá una duración de entre 5 y 6 meses, con un costo estimado de cinco millones de pesos.

Asimismo, reveló que el problema de escasez de agua en el pozo de Beta1, se ha venido presentando de tiempo atrás debido a que los niveles de los mantos freáticos han ido disminuyendo.

De igual manera, mencionó que el pozo que actualmente está en funcionamiento tiene más de 54 años, con una profundidad de 150 metros; el proyecto actual pretende llegar a los 250 metros para poder extraer agua.

Nancy Gómez invitó a los chicoloapenses a hacer un trato con los habitantes de la unidad "Beta I" donde ellos realicen el pago puntual del agua, y ella se encargará de hacer posible la realización de la obra y todo lo que implica: traer maquinaria, hacer la perforación, comprar las bombas, pagar el suministro de energía, entre otras acciones.

Ese mismo día, por la tarde, Nancy Gómez volvió a resentir fuego amigo. Nadie de su círculo cercano le había explicado, a profundidad, cómo debe enfrentarse a los antorchistas.

En otras palabras, minutos antes de las tres de la tarde un grupo de 50 antorchistas (mujeres en su mayoría) ya estaban en la planta alta de la alcaldía en pleno coro de reclamos. La alcaldesa optó, ingenuamente, salir de su oficina para escuchar de viva voz sus demandas, atenderlos. Le gritaron, la jalonearon, la ofendieron. Tuvieron que entrar en acción varios policías municipales y regresarla a su oficina.

No obstante, el trabajo de Nancy Gómez prosigue, de manera integral, en la búsqueda del bienestar colectivo.

Ese 2 de abril inauguró una Clínica de Salud.

Fue la Unidad de Salud Municipal Vía Láctea, que además de ofrecer el servicio de consulta general, cuenta con un área de mastografía, odontología, oftalmología y colposcopia, entre otras tareas.

’Todos los vecinos de Chicoloapan pueden asistir a la clínica y recibir atención de manera gratuita. Con esto pretendemos atender a toda la demarcación, no importa en donde vivan, si en las colonias, barrios, unidades o la cabecera, porque todos conformamos el municipio’, indicó Nancy Gómez.

Antes de terminar esta primera semana de abril han sido notorios también otros quehaceres significativos de la actual administración: el seguimiento en las jornadas de limpieza y poda de árboles en la Avenida San Carlos, así como el reencarpetamiento de la calle Allende, vital arteria vehicular por donde circulan combis y camiones todos los días.

Pero, ¿por quién doblan las campanas en Chicoloapan?

Por todos los que duermen y deambulan en el pueblo y las Unidades Habitacionales.

Por quienes deben bañarse o lavarse los dientes o muy temprano o muy tarde, por la sistemática costumbre de alguien de cortar el flujo del vital líquido.

Por aquellos que en vehículos particulares o en el transporte público han sido y son potenciales víctimas de los pillos.

Por aquellos habitantes que aguardan con recelo el advenimiento de las grandes aguas, de las lluvias torrenciales y el latente peligro que implica otro desbordamiento del Río Manzano, como el que ocurrió hace un año.





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