Los corruptos y los carroñeros de Ecatepec

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La situación de desastre social que desde hace por lo menos 10 años existe en Ecatepec tiene responsables con nombres y apellidos. Por un lado está la clase política gobernante del PRI que utilizó al municipio como un botín multimillonario para enriquecerse hasta el asco.

Hablamos de los Eruvieles, de los Indalecios, de los Alfredos Torres, Morenos Árcegas, Bedollas y más personajes de negro historial.

Pero también son responsables por complicidad y conveniencia, los ‘opositores’ carroñeros que recogen las migajas del poder para sobrevivir económica y políticamente.

El peor de todos, sin duda, es el perredista Octavio Martínez Vargas, un incondicional de los impresentables ‘chuchos’ y aliado de Eruviel.

Octavio es el clásico vividor de la política y del dinero público. Utiliza al partido del Sol Azteca desde hace muchos años para mantenerse él mismo y a sus familiares más cercanos en cargos públicos, llámese diputaciones, sindicaturas o regidurías.
Hasta ahora no se sabe de nada bueno que haya hecho la estirpe de los Martínez por Ecatepec. Al contrario, han utilizado los cargos solo para el chantaje y venderse políticamente al mejor postor, o sea al PRI.

Son muy conocidos los acuerdos entre Octavio Martínez Vargas y la clase política priista para que los candidatos del tricolor siempre ganaran la presidencia municipal de Ecatepec, a cambio de muy generosos beneficios económicos para el amarillo.

Por eso nunca lo vimos protestar ni indignarse por toda la corrupción y el grosero abandono social en que los gobiernos priistas hundieron a Ecatepec. Octavio y sus huestes nunca se atrevieron a cuestionar a sus verdaderos jefes porque tenían su rebanada del jugoso pastel de corrupción llamado Ecatepec.

Solo basta con revisar las redes sociales del perredista y verán que nunca hubo ni una sola de las rabiosas críticas que ahora lanza contra los gobiernos legítimamente electos por el pueblo, en contra de sus cómplices y socios del PRI.

Por puro mercenarismo, Octavio Martínez hoy exige soluciones inmediatas a todos los problemas que la clase política corrupta de Ecatepec, de la que forma parte, provocaron durante décadas.

Durante más de 20 años abandonaron a su suerte al municipio, dejaron que la delincuencia se apoderara de las calles, nunca le dieron mantenimiento a las vialidades que hoy parecen campo de guerra, nunca invirtieron para mejorar el servicio de agua potable, endeudaron alegremente al ayuntamiento (3 mil 500 millones de pesos), se robaron el presupuesto para obras, se olvidaron de los espacios públicos, ignoraron a los jóvenes y se olvidaron de la cultura, la educación y el empleo.

Pero al llegar Morena al gobierno de Ecatepec se les acabó el negocio a los caciques y a los opositores carroñeros. Por eso convocan a marchas y protestas para exigirle al nuevo gobierno que arregle en unos meses el desastre que ellos mismos provocaron durante años.


Vaya cinismo y vaya ambición, aun no se cansan de robarle al pueblo de Ecatepec. Les queda perfecto el famoso dicho de: no tienen llenadera.